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Penaltis: ¿Afectan los movimientos de los porteros a los jugadores?

En nuestro afán por entender un poco más este deporte, y en esta ocasión, de las acciones a balón parado, hemos analizado 50 tandas de penaltis y 519 lanzamientos, para determinar si los movimientos/gestos/burlas/acciones de los porteros antes de que se realice el tiro, puede afectar al resultado final de la pena máxima.

Para ello, hemos clasificado las máximas variables posibles en cuanto a las acciones del portero que preceden al penalti. Nos hemos encontrado situaciones de todo tipo: saltos, gestos a la grada, charlas con el árbitro, sonrisas, y un largo etcétera hasta llegar a un total de 52 acciones distintas.

Hemos diferenciado dos situaciones. La primera, el movimiento único (una variable antes del lanzamiento) o la situación estática (el portero se mantiene inmóvil en una posición concreta. Por otro lado, los movimientos combinados: aquellos en los que los porteros deciden llevar a cabo más de una variable (ejemplo: multi saltos y golpeo de guantes. Ya sean al mismo tiempo o de manera correlativa).

  • LOS MOVIMIENTOS

Por regla general, el portero suele hacer más de un movimiento antes de que el lanzador se disponga a cobrarse el penalti: en un total de 423 ocasiones, ha habido varios gestos. Por el contrario, sólo en 96 de los 519 lanzamientos el arquero se mantuvo estático o en una sola variable.

  • LAS VARIABLES

Como decíamos anteriormente, hemos registrado 52 variables posibles de movimientos previos por parte de los porteros. De esas 52, las más utilizadas fueron las de mantenerse agachado (154 sobre 519), quedarse inmóvil (129), y en el tercer puesto los multi saltos (111).

  • RESULTADOS SEGÚN MOVIMIENTOS ÚNICOS

Resulta curioso saber que si un portero se coloca con los brazos abiertos y no realiza ninguna otra acción, hay un 50% de posibilidades de que ese balón no vaya a la red. De las 10 situaciones encontradas con esta tipología, la mitad fueron gol, 4 fueron detenidas por el portero, y la restante se fue por encima del larguero.

Mantenerse agachado simplemente, crea una probabilidad del 32,73% de que ese tiro no acabe en gol: 18 de los 55 lanzamientos analizados.

  • RESULTADOS SEGÚN MOVIMIENTOS COMBINADOS

Si el portero grita al jugador y antes o después efectúa otra variable, es posible que ese lanzamiento sea detenido. En 8 ocasiones el portero subió el tono de la conversación con el lanzador, y paró 3.

Pero si lo llevamos a un abanico más amplio, lo que predomina para hacer fallar a un rival, es entregarle el balón directamente: 6 lanzamientos de 17 no acabaron en gol. Pero que el portero mantuviera una conversación con el árbitro también fue efectivo para para aumentar la posibilidad de que el rival fallase: 4 de los 12 no fueron gol.

  • RESULTADOS TOTALES

En general, mantener un movimiento único, rebaja las posibilidades de parar el penalti (o de que vaya al poste o fuera). El 71,43% acabaron en gol. Pero si hablamos de variar movimientos antes de un tiro, aumentan las opciones de mantener la portería a 0. En concreto, un 1,93%. El 30,45% de los penaltis precedidos de varias variables, no acabaron dentro de la red.

Ese 1,93% parece poca diferencia en el resultado final, pero ante una situación límite, hay que aferrarse a cualquier opción, aunque esta sea matemática, ¿verdad?

CONCLUSIONES

Si quieres que tu portero tenga opciones de detener más tiros o haga fallar al rival desde el punto fatídico, deberías decirle que combinara diferentes acciones.

Todo lo que sea mantener un contacto físico o vocal directa o indirectamente con el jugador, mediante los participantes activos (portero y jugador) o semi pasivos (árbitro, juez de línea) del lanzamiento, provoca un aumento de la probabilidad de fallo en el lanzador.


 

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