Hace dos años, el Chelsea ganó el título basándose en el sistema de juego 1-3-4-3 de Antonio Conte que permitió a jugadores como Eden Hazard, Pedro o Willian la libertad de causar daño en áreas clave en el último tercio del campo.

Cuando se trata de los sistemas de juego o las ideas tácticas, es intrigante cómo estas formaciones entran o pasan de moda y, a menudo, cuando un equipo tiene éxito jugando de cierta manera, como el ejemplo del Chelsea, otros equipos intentan copiar lo que han hecho e incorporarlo en su propio equipo/juego.

Usar tres centrales no es revolucionario. Es un sistema que ha existido durante años. Pensemos en ese Chelsea: el sistema 1-3-4-3 creó un ambiente donde Victor Moses y Marcos Alonso sobresalieron en posiciones que sacaron lo mejor de sus habilidades físicas y técnicas y los hizo mejores jugadores en el proceso.

A raíz de aquí muchos equipos intentaron jugar con ese sistema. Incluso pudimos ver a jugadores que no encajaban en ciertas posiciones siendo obligados por sus entrenadores a encajar obligatoriamente en roles desconocidos para ellos. Esto por supuesto tiene un efecto perjudicial en el rendimiento del equipo. Incluso vimos a equipos que a mitad de temporada cambiaban el esquema, rompiendo la dinámica del equipo, y con jugadores tratando de comprender aspectos tácticos que ni siquiera habían trabajado durante más de 2 o 3 sesiones de entrenamiento.

Preguntémonos cuál es la base de la configuración táctica de un equipo. ¿Se basa en obtener lo mejor de las fortalezas de tus propios jugadores o se está utilizando para contrarrestar a la oposición? Si nos fijamos en los equipos que constantemente obtienen resultados positivos, todos parecen tener una forma clara y definida de jugar basada en un sistema táctico que mejor se adapta a los jugadores a disposición de ese equipo. No es solo el 1-3-4-3 del Chelsea de la temporada pasada, equipos como el Atlético Madrid y el Leicester campeón de liga hace dos temporadas, juegan con un 1-4-4-2 estándar, y todos han intentado ser plagiados por entrenadores de fútbol base o incluso profesional. Todos los sistemas son diferentes pero todos incorporan jugadores que son 100% adecuados para el sistema de juego.

La temporada pasado hemos visto a los laterales de la defensa del City jugando como centrocampistas, pero, no hay nada peor que estar en un campo de fútbol tratando de dar lo mejor de sí mismos cuando no se sienten cómodos llevando a cabo los deberes que se le piden. Pep Guardiola lo tenía trabajado y tiene los jugadores para hacerlo, pero no todo el mundo puede copiar algo así.

Entonces, ¿los jugadores hacen a los sistemas o los sistemas a los jugadores? Lo que está claro, es que como entrenadores no es bueno seguir modas. Si nuestro equipo no funciona no debemos perder el norte en busca del sistema mágico de juego o seguir las últimas innovaciones tácticas, porque casi siempre acaba teniendo repercusiones negativas. Observa a tu equipo, mira sus fortalezas y decide cuál es el sistema de juego que mejor encajará con ellos. A partir de aquí, dale forma a tu equipo y disfruta de los aspectos tácticos del fútbol profesional sin copiar o seguir la moda.

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