La temporada pasada, en uno de los equipos a los que entrenaba, nos tocó vivir una situación compleja ante el líder de la liga. La realidad es que hicieron un partidazo ante nosotros, tanto en la toma de decisiones, como en la inteligencia con la que manejaron el timming del encuentro. Perdimos 0-3 ante lo que para mí fue una devastadora exhibición de nuestros rivales. Detrás de mí, cuando el marcador era de 0-0, un padre de nuestros jugadores gritaba alto y claro para que todos le escucharan: “No están trabajando lo suficiente, ¿para qué presionan alto si ellos pueden salir jugando como quieren?”. Poco después, con el 0-2, en una situación en la que nuestro segundo delantero intentaba cerrar al pivote en la salida en corto de nuestro oponente, este mismo padre comentaba: “Dejad de hacer el ridículo, estáis persiguiendo sombras”. Más allá del complicado tema de padres y fútbol, al finalizar el partido, me senté en el banquillo unos instantes preguntándome por qué los familiares de nuestros jugadores y demás aficionados, sentían que no estábamos trabajando o esforzándonos suficiente. Con el paso de los minutos, la respuesta se hizo evidente: los ángulos y líneas de pase son la clave de (casi) todo.

LOS EFECTOS DEL POSICIONAMIENTO EN LA TOMA DE DECISIONES

No era que mi equipo no estuviera dispuesto a trabajar duro para presionar a nuestros rivales, fue el posicionamiento/la posición de nuestros oponentes lo que nos estaba creando más problemas para resolver que simplemente la salida o juego de posición de nuestro rival. El uso de su entorno, es decir, las posiciones y los ángulos que creaban los compañeros de equipo fue de primera clase, los jugadores usarían esas opciones de pase para superar a nuestros jugadores a través de pases “disfrazados” o posicionamientos corporales que hacían creer a mis jugadores que el movimiento que iban a realizar era otro.

No eran solo los ángulos para recibir el futuro balón, eran ángulos para ayudar al hombre en posesión. ¿Qué quiero decir con ángulos para ayudar al hombre en posesión? Esa pregunta me lleva de vuelta a una entrevista de Sergio Busquets en el diario deportivo MARCA, donde la leyenda habló sobre la importancia del posicionamiento. En esa entrevista se le preguntó a Busquets cuáles eran sus mejores cualidades y una de sus respuestas fue fascinante: “En el fútbol, ​​a menudo, vencer a un oponente directo mediante el dribbling o los pases dependerá de la posición de los compañeros que te rodean”. Esa cita de Busquets puede parecer simplista, pero cuando realmente estudias esas palabras y te enfocas en Sergio Busquets y cómo juega, tienen mucho sentido de una manera más complicada de lo que parece. ¿Cuántos entrenadores hay que trabajen los ángulos o líneas de pase con el poseedor? ¿Cuántos enseñan a sus jugadores a simular un pase mediante el posicionamiento corporal, para engañar al rival?

LOS JUGADORES DEBEN SABER POR QUÉ

“Ayuda al hombre con pelota, ofrécele posibilidades”. Esa es una frase que escucharás a menudo de un entrenador, pero el detalle de por qué los jugadores lo hacen más allá de simplemente recibir la pelota necesita más énfasis. A menudo vemos a los jugadores frustrados si crean los ángulos y líneas de pase para recibir la pelota pero no se la pasan. Si más entrenadores comienzan a enfatizar en CÓMO se usa ese movimiento de diferentes maneras para que un compañero con balón pueda superar a su rival con un pase o un regate, sólo entonces, quizá, los jugadores aprecien por qué están trabajando duro para crear los ángulos y líneas de pase, y no simplemente moverse un poco para que su compañero les pase el balón.

Aquella exhibición que nos dieron nuestros rivales no fue más que una lección para mí. Aquella derrota me ha servido para captar lo bueno de mi rival, e intentar que mis jugadores puedan hacerlo ante otros rivales.

Ahora, con cada uno de mis equipos, trato de manera concienzuda trabajar los movimientos de los jugadores sin balón. Entreno cada uno de los efectos que suponen las líneas y ángulos de pase. Las caídas de mi interior en salida de balón que afecte la toma de decisiones del delantero rival, que haga que éste tenga que frenar su carrera y cambiar su movimiento de presión, y que por tanto, nuestro pivote pueda caer y ahora sí, recibir con el espacio ya creado y libre de marca, y superando una línea de presión con un simple pase. Justo lo que me hicieron nuestros rivales aquel día.

Ahora por fin entiendo por qué el entrenador de aquel equipo le decía a sus jugadores: “Mirad el movimiento de su delantero”. Sí, por mucho que presionáramos con más agresividad o energía, los movimientos sin balón de sus jugadores, iban a hacer que persiguiéramos sombras durante 90 minutos.

Os dejo un vídeo con las situaciones explicadas. En ellas aparece Sergio Busquets realizando una de las cosas más importantes de este concepto: posicionarse corporalmente para simular el pase hacia un lado, pero hacerlo finalmente hacia el otro. Pero esto no sería posible por supuesto, sin los ángulos y líneas de pase que realizan sus compañeros de equipo.

No todos tenemos a Messi, Xavi o Iniesta en nuestros equipos, pero sí podemos ayudar a los futbolistas más jóvenes, a aprender estos conceptos tan sumamente importantes para su formación.

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