Hoy exploraremos una forma de juego que cada dĂ­a se usa con mĂĄs frecuencia en las sesiones de entrenamiento tanto de fĂștbol base como profesional: el juego diagonal. O lo que es lo mismo, jugar de manera diagonal para encontrar al tercer hombre.

El ejercicio de hoy, se basa en explotar el juego diagonal, especialmente, las combinaciones diagonales para encontrar al tercer hombre. Pero ante todo, es importante comprender por qué los pases y acciones diagonales son tan importantes y valiosos en el contexto del juego posicional. Si nos fijamos en un pase simple hacia adelante, sin tener en cuenta a la oposición, tiene la ventaja de la ganancia espacial (acercarse mås al objetivo -portería- de la oposición).

Si bien, su principal desventaja (en tĂ©rminos mĂĄs generales) es el hecho de que el jugador receptor tiene un campo de visiĂłn cerrado (frente a su propia meta), por lo tanto, cuando recibe la pelota, este jugador debe girar antes de poder ir hacia el objetivo: el gol. En el fĂștbol moderno, estos pases a menudo son presionados en gran medida por los defensores que marcan al delantero/media punta, usando estos pases como “activaciĂłn” para intentar robar el balĂłn. Los pases horizontales son todo lo contrario, mientras que el receptor tiene un campo de visiĂłn abierto (mirando hacia el objetivo) no se obtiene ninguna ganancia espacial con este tipo de pase.

Si bien los pases horizontales y verticales tienen una importancia crucial en cualquier partido de fĂștbol, y nunca deben ser descartados de ninguna manera, los pases diagonales, y especialmente los pases diagonales hacia adelante, resumen las fortalezas de ambos. Se recibe el balĂłn mĂĄs cerca de la porterĂ­a y ademĂĄs se disfruta de un campo de visiĂłn mĂĄs amplio.

Por lo tanto, estos pases deben promoverse activamente dentro de las tareas de entrenamiento y su valor debe quedar claro para los jugadores, implícitamente (a través de las dimensiones del campo y las reglas del juego) y explícitamente (a través de las explicaciones de los entrenadores).

Otra ventaja de los pases y acciones diagonales es el hecho de que crea problemas para la oposición en términos de quién debe cerrar o saltar al jugador que recibe, ya que dentro de la forma defensiva, las líneas horizontales y verticales se rompen simultåneamente con una acción de pase.

el juego diagonal

Para promover todo lo anterior, montamos el espacio del campo en forma de un diamante, como se muestra en el grĂĄfico anterior. Esto significa que el campo se vuelve mĂĄs estrecho a medida que te acercas a la porterĂ­a en cualquier direcciĂłn de juego. Esto permite y da prioridad a los ataques centrales y diagonales hacia la porterĂ­a.

Esta es una forma comĂșn utilizada en los equipos del fĂștbol de la “franquicia” Red Bull y, en sĂ­ misma, no es nada desconocida para muchos entrenadores, sobre todo en Europa.

Para modificar el ejercicio hacia nuestro propio estilo de juego, dividimos el campo en 3 carriles verticales. Hay varias razones ofensivas para esto: en primer lugar, queremos que los jugadores tomen conciencia de la idea de jugar por fuera, para evitar la presiĂłn, pero en lugar de continuar el ataque con pases y centros desde por ejemplo la lĂ­nea de fondo, queremos encontrar muy rĂĄpidamente una vĂ­a de regreso hacia al centro.

En segundo lugar, queremos condicionar a los jugadores de banda para que exploren activamente la diagonal hacia el centro/medio cercano antes de recibir la pelota. Esto deberĂ­a crear un punto de orientaciĂłn claro para estos jugadores hacia el principio de juego mencionado en el primer punto.

El primer pase hacia fuera es inevitablemente diagonal (debido a la forma del campo), esto serĂĄ probablemente seguido por la basculaciĂłn del equipo rival hacia la pelota como una unidad para compactarse alrededor del jugador que recibe allĂ­. Si el jugador receptor responde a esto con un pase rĂĄpido diagonal tras 1 o 2 toques, o incluso horizontalmente en la zona central, habrĂĄ permitido 2 cambios rĂĄpidos de direcciĂłn del balĂłn dentro de un corto periodo de tiempo, liberando a los jugadores del centro del campo, quienes luego pueden dar continuidad con pases peligrosos hacia adelante o realizar cualquier otra combinaciĂłn.

ÂżCĂłmo logramos estas combinaciones?

Como se mencionĂł anteriormente, las dimensiones del campo ya fomentan el juego en diagonal, pero agregamos algunas reglas para obtener las combinaciones que necesitamos. Si un equipo juega un pase a banda, y este consigue meterlo nuevamente en la zona central (y Ă©ste Ășltimo controla bien), el equipo recibirĂĄ un punto extra.

Lo que esta regla también hace es mantener un enfoque central a pesar de usar zonas laterales. Como el segundo pase tiene que volver al centro, no tiene mucho sentido que el equipo poseedor tenga demasiados jugadores en los carriles laterales (también debido a la forma del campo).

Otra forma de variar la puntuaciĂłn serĂ­a usar el siguiente sistema: el gol anotado vale 3 puntos, la combinaciĂłn normal del tercer hombre (pase fuera-pase dentro) sin continuidad, 1 punto.

 

 

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